De regreso a casa leí los otros días una frase que me hizo pensar... Un ex-presidente Argentino entre otras críticas en contra de la recientemente electa presidenta Cristina Kirchner disparaba: "No alcanza con crecer hay que desarrollarse". Obviamente su comentario estaba lleno de un énfasis político que no es nuestro tema, pero en cuanto leí esa frase, supe que iba a ser el tema para el próximo post. A veces Dios usa los medios más insólitos para hablarnos -tal vez él te hable por medio de este blog.Qué gran verdad, la principal dieferencia entre una y otra palabra radica en que crecer no implica el desarrollarse. Podría terminar este post y ya habrías entendido el mensaje ¿no es cierto? Pero... por las dudas voy a terminarlo!!
Hace algún tiempo me encontré con un hombre que me comentó que tenía una hija con un pequeño desorden genético. Este desorden causó que su cuerpo crezca normalmente a la par de su edad biológica, pero su mente no ha podido desarrollarse al mismo paso. Con una edad de 20 años biológicos su mente tiene una madurez de apenas 5, con el agravante que no tiene la capacidad de seguir aprendiendo. La mente llega a un punto en el cual ya no avanza más. Este papá me mostró una foto de la beba/joven y aunque uno veia una jovencita común y corriente, él me contaba que ella no tiene la capacidad de controlar su cuerpo por lo cual usa pañales desechables, no tiene la capacidad de comunicarse por lo cual es muy difícil determinar qué le sucede en una situación dada; en el caso de ella, un caso casi único, aprendió a succionar, por lo cual la alimentación no es tan compleja como en otros de los pocos casos conocidos. Todo esto provocado por un desorden genético que no tiene corrección.
Crecer o Madurar... esa es la cuestión... ¿qué escogeremos? Influenciados por este mundo, tendemos a "exaltar" lo que crece, sin darle mucho valor a su desarrollo. Casi podríamos acuñar una frase que distingue estos tiempos: «cuanto más, mejor». Cuanto más actividades, cuanto más cantidad de personas, cuanto más dinero... más espiritual.
Sin embargo hay una historia que Jesús cuenta y que nos deja perplejos porque, como suele suceder, descubrimos que sus parámetros son tan distintos a los nuestros. En el libro de Mateo capítulo 7 versículo 21, él nos muestra una preocupante realidad, su primer frase es: "No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos" Ouch! Eso sí que duele!!! ¿No es suficiente con llamarle Señor? ¿No es suficente con creer en su existencia? Entonces ¿quién entrará al reino de los cielos? "el que hace la voluntad de mi Padre". Pero para nuestra sorpresa esta situación se va a poner aún más incómoda todabía; Jesús prosigue diciendo "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad."
Qué palabra tan reveladora... Nosotros diríamos: "Ahhh ¿ustedes han echado demonios, han hecho muchos milagros? Por favor disculpen seguramente alguno de nuestros servidores se ha equivocado... es imposible que no estén en esta lista ¿no?", o tal vez siendo un poco más "cursi": "Ohhhh, ustedes son los que han echado demonios y han hecho muchos milagros!!!! Ohhhh, por favor no me firmarían mi Biblia!!!!".
Tal vez, el hecho de vivir en este mundo nos ha contagiado algunos de sus patrones, en un mundo regido por el rating
Creo que cada uno de nosotros deberíamos auto-cuestionarnos y decirnos: "¿He crecido o me he desarrollado?". La niña que comencé contándote no tuvo elección, simplemente nació con ese desorden. Pero nosotros hoy podemos elegir entre crecer y desarrollarnos. Desarrollarnos implicará, indefectiblemente crecer; lamentablemente lo inverso no es posible.
Desarrollarnos implicará dejar de ocuparnos de la obra del Señor para ocuparnos del Señor de la obra, frase hecha si se quiere, pero que ilustra perfectamente el sentido que hemos invertido en nuestras prioridades. Si has prestado atención notarás que el Señor no está reprendiendo a borrachos perdidos, ni a drogadictos, ni a prostitutas, ni a satanistas, etc. Jesús está hablando con personas que habían predicado el evangelio, que habían servido a Dios, que profesaban su fe en el Mesías.
Jesús remata la frase diciendo "nunca os conocí". ¿Será que la falta de cercanía nos conduce por caminos indebidos? ¿Será que la falta de conocimiento nos aleja de los propósitos de Dios? Cuánto necesitamos conocer a Dios, conocer su corazón, conocer sus planes para nuestra vida para no andar por otros caminos... No importa cuán buena sea la obra que estés haciendo, lo que importa es si el Señor te llamó a hacerla. Dios ha hecho planes para tu vida y niebtras que no camines en esos planes lo que hagas caerá en "saco roto".
Qué te parece si nos proponemos conocer más lo que Él quiere para nosotros, lo que Él tiene para nosotros, para que en aquel día nos diga: "Buen siervo y fiel..." . Evaluamos por el crecimiento y no por el desarrollo...
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