domingo, 27 de enero de 2008

¿Te Alabará el Polvo?

¿Te Alabará el Polvo?

Leyendo el Salmo 30 tropezé con un versículo que se sumó a una serie de pensamientos que ya venía evaluando. El verso 9 dice: «¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad?».

Cuando nos enfrentamos a la partida de un ser querido, un sin fin de pensamientos y preguntas nos invaden y hasta nos atormentan. Nos preguntamos "¿podría haber hecho esto o aquello?".
El año pasado mi hermano mayor partió con el Señor; pese a saber que él está mejor que yo, y de tener la tranquilidad de que es salvo, no dejo de extrañarlo y al mismo tiempo de preguntarme cuántos abrazos no le di, cuántos te quiero no le dije, y aún cuántas discuciones podría haber tenido con él...! Se que esto no cambia nada en relación a él, pero me ayuda a mí a corregir mi relación con las personas que me rodean.
Ahora pensemos esto desde el siguiente punto... Dios es Eterno, Él no tiene principio ni tiene fin; nuestro paso por la tierra es, en relación con la eternidad de Dios, como la cabeza de un alfiler en medio de una gran habitación. Sin embargo ese pequeño punto en la eternidad determina mucho de lo que sucederá con nosotros en un futuro. Aunque sea fugaz, Dios le da importancia a nuestro paso por este mundo. De hecho Él nos ha depositado en este "paso" con un propósito determinado. La base de ese propósito es vivir en comunión con nuestro Creador y sin embargo esto es algo que muchas veces relegamos, lo dejamos para más adelante, para otro momento... Como sucede con nuestros afectos llega muchas veces el día cuando suspiramos "si hubiera...", "si tan sólo...".
La Palabra del Señor es clara «
¿te alabará el polvo?», pregunto: ¿si no lo hacemos ahora... cuándo? Si no tenemos la capacidad de buscar y vivir en comunión con nuestro Dios ahora, ¿cuándo lo haremos? Si nuestra vida no puede ser una expresión de gratitud y adoración, que proclame la alabanza de su gloria (Ef. 1.6) en esta tierra ¿estaremos preparados para pasar una eternidad con ese Dios de gloria?
Hay un eco de estas palabra en el Nuevo Pacto de la boca del mismo Jesús. En Lucas 19 se nos relata el pasaje que ha sido recordado como La Entrada Triunfal en Jerusalén. Como todos hemos leído seguramente en algún momento, en este pasaje se nos describe una Jerusalén efusiva, alegre y alborotada. Una gran multitud recibiendo al Mesías entre gritos de «Bendito el que viene en el Nombre del Señor», discípulos gozosos de ver a su Maestro llegando a la Ciudad de David, gente "alfombrando" el paso del Rey de reyes con hojas de palmera y mantos a su paso. En medio de esta, podríamos decir, fiesta espiritual, el "grupito de siempre", esa elite religiosa se acerca a Yeshúa y le dicen «¡Maestro, reprénde a tus discípulos!» (v.39). Casi los puedo escuchar... "Señor, por favor qué vergüenza..., qué poco espirituales tus discípulos... estan desprestigiando esta solemne religión que nos ha llevado años forjar...". ¿Podés escucharlos? Me viene el recuerdo de una anécdota que tenemos con mi esposa y un grupo de amigos en nuestra adolescencia. Eramos un grupo inquieto que disfrutaba de estar juntos haciendo cosas para el Señor, ya fuera preparando una obra de teatro para niños más chicos que nosotros, limpiando el templo, pasando el tiempo tomando mates entre amigos o... ensayando. En ese tiempo en una Iglesia pentecostal con treinta años de funcionamiento donde eramos observados por un órgano doble teclado con pedalera que de tanto en tanto descubría su funda para recordarnos su presencia, invocar el ruido de una batería, era prácticamente satánico... Sin embargo entre este grupo de amigos con mucho esfuerzo logramos comprar una batería de cinco cuerpos nueva, lamento tanto no haber tenido una cámara para retratar aquellos momentos!!! Había una hermana de origen alemán (de la secta de los Fariseos!!) que solía sentarse en los bancos del frente y delante de todo el mundo se tapaba los oídos y con una voz fuerte y un acento particular decía "Aturrrdeee la baterrriiiiiiaaaaa!!!!"...qué cuadro!!!
Algo así era la situación que nos relata Lucas 19. Pero aquí es donde viene lo interesante, Jesús, Yeshúa como es su nombre en hebreo, les responde «si estos callan LAS PIEDRAS CLAMARÁN» (v.40). Hace algunos años (unos catorce) escuchaba al hermano Marcos Witt hablando al respecto y él decía "¿se imagina hermano? Ir caminando por la calle y de repente ver una piedrita que se levante y dice 'Te alabo Padre porque eres bueno, porque para siempre es tu misericordia'". ¿Te imaginás aparte de lo gracioso de la situación, qué vergonzoso sería para nosotros? Hemos sido creados para Él, para publicar sus alabanzas (Is. 43.21) y una simple piedrecita toma nuestro lugar porque nosotros no hemos podido cumplir con lo que nos corresponde...
En Argentina tenemos una expresión que es "patear para adelante", cuando posponemos algo o lo dejamos para después, decimos que lo estamos pateando para más adelante. Nos hemos encontrado en nuestra vida pateando para más adelante muchas de nuestras responsabilidades como hijos de Dios, siempre estamos esperando "LA" ocasión, "EL" momento adecuado y así se nos va la vida, y recién cuando llegamos al final o a un punto crítico reflexionamos en todo lo que nos quedó pendiente y nos lamentamos.
El salmista decía «
¿te alabará el polvo?», ¿cúando pensamos desarrollar los dones que Dios nos dio?, ¿cuándo vamos a responder al llamado que Dios nos hizo? Sí, ya se: más adelante.
Concluyo con las palabras del salmista nuevamente en el Salmo 30.12: «
Por tanto á ti cantaré, gloria mía, y NO ESTARÉ CALLADO. Señor Dios mío, te alabaré para siempre.»
No permitas que nada ni nadie, ni siquiera una piedra, tome tu lugar. No esperes a que otro lo haga por vos, «
Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia» (Ec. 12.2). HOY es el tiempo!
F.D.D.