La Canción del Padre
"El Señor está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos." Sofonías 3.17
Una de las cosas más maravillosas que tiene nuestro Dios, aún cuando es una de las que menos atención le ponemos, es que es un Dios de revelación. Tal vez nunca pensaste en esto pero… ¿cómo supo Abram quién era Dios? Terminando el capítulo once del libro de Génesis se nos enumera las generaciones entre Noé y Abram haciendo un alto en el acontecimiento de la torre de Babel para proseguir luego con más genealogías. Usualmente leemos estas partes de la Palabra como si leyéramos la guía telefónica en busca de un número específico… a veces hasta balbuceamos: y Noé engendro a bsbsbs… y blablabla… y así es como nos perdemos muchos detalles enriquecedores que Dios tiene para nosotros.De pronto en el capítulo doce de Génesis, casi de la nada, aparece «Pero el Señor había dicho a Abram […]». ¿Lo viste? ¿Pudiste capturarlo? Bueno… te voy a ayudar un poquito…
Si nos fijamos por un segundo vamos a ver que Dios se acercó a Abram… ¡y le habó! ¡Qué grande que es nuestro Dios! ¿Sabés? No tenemos la capacidad en nosotros mismos de saber de Dios si no es sólo porque Él decidió revelarse a la humanidad. Es Dios quien le habla a Abram. Según se nos dice Abram era de la tierra de Ur de los caldeos uno de los pueblos paganos de la antigüedad; era lógicamente imposible que Abram hubiese recibido una crianza monoteísta. Es Dios quien elige revelarse a la humanidad, en medio de la historia del hombre Él irrumpe llamando a un hombre sabiendo qué planes tenía con él y con su descendencia.
Es así que Dios comienza su obra con Abraham, con Isaac y luego con Jacob, Israel. El libro de Génesis concluye con la familia de Jacob después de varios sucesos reuniéndose con José en Egipto… al abrir el libro de Éxodo nos encontramos con escenario totalmente cambiado, ya no hablamos de una familia sino de un pueblo; ya no son huéspedes bien recibidos sino esclavos… en este nuevo escenario frente a una generación que desconocía acerca de Dios, luego de 400 años Dios se acerca nuevamente y le revela sus caminos a Moisés…
Cientos de años después en una nueva revelación, el Ezequiel escribe la palabra profética que recibe, al hacerlo nos muestra cuál es el propósito de la obra de Dios. A partir del capítulo seis, verso siete, comienza una serie de declaraciones de parte de Dios; estas declaraciones llevan el sello «y sabréis que yo soy el Señor». Lo llamativo es que esta declaración aparece 78 veces en el libro de Ezequiel, sin contar el resto de veces que aparece en el Antiguo Testamento.
¿Cuál es el punto? TODO lo que Dios hace es para que sepamos que Él es Dios. Dicho de otra manera todo lo que Dios quiere es revelarse a nuestras vidas.
La pregunta es si tendremos la capacidad de recibir esa revelación, de estar abiertos a ella, de ser sensibles a su voz…
Hace años una canción cautivó mi atención. Es una canción basada en Sofonías 3.17, escrita por Matt Redman, se llama La Canción del Padre (The Father’s Song). Te dejo una traducción de la letra, rogándole a Dios que puedas, dondequiera que estés y como quiera que estés, escuchar la canción del Padre…
He escuchado muchas canciones
He oído cientos de lenguas
Pero hay una que suena sobre todas ellas
La canción del Padre, el amor del Padre
La has cantado sobre mí
y por la eternidad está escrita en mi corazón
La perfecta melodía del cielo
La sinfonía del Creador
Estás cantando sobre mí
La canción del Padre
El perfecto misterio del cielo
El Rey de amor lo envió por mí
Y ahora estás cantando sobre mí
La canción del Padre
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