sábado, 29 de noviembre de 2008

Arca de Salvación

En esta ocasión quiero transcribir el texto de un mensaje que el reconocido hno. David Wilkerson grabó en Octubre de este año con motivo de la Conferncia Pentcostal Europa 2008. Oro para que sea de bendición... F.D.

En los últimos días he recibido algo de parte del corazón de Dios, todo el mundo sabe lo que esta aconteciendo en los Estados Unidos. Estamos atravesando la peor crisis de nuestra historia. Por todas partes, especialmente, en la ciudad de Nueva York donde la crisis pende pesadamente sobre muchas cabezas, reina un gran temor. Se me ha informado que en la bolsa del mercado de valores, a su clausura hay hombres que se hunden y se desploman de temor, y esto no sólo afecta a los Estados Unidos, es un problema europeo y mundial, Dios está haciendo lo que nos advirtió que haría cuando el pecado llegara al colmo. Prometió sacudir todas las cosas. El mundo entero estás siendo sacudido con un colapso económico y las cosas van a llegar a tal punto que no habrá nadie que no se vea afectado. Nos va a afectar a todos, a todos los ministros a todas las familias; tanto a cristianos como a los incrédulos. Todos vamos a sentir y ver cosas aterradoras y la fe de muchos va a tambalear. Muchos van a abandonar la fe. Cuando Jesús anduvo sobre la tierra y anunció mensajes impopulares, cuando llegaron tiempos difíciles muchos le abandonaron. La Biblia dice que muchos le abandonaron y que Jesús, volviéndose a sus discípulos les dijo “Queréis acaso iros también vosotros?” Por todas partes oigo decir: Hay otra palabra? Que va a pasar? Que está haciendo Dios? Les voy a decir lo que creo que Dios me está diciendo a mí, especialmente anoche mientras caminaba y hablaba con Él. Acudí a la Palabra de Dios porque la única palabra que hay disponible procede de la propia Palabra, esto es, de Dios. No hay economista, no hay evangelista, no hay nadie que pueda dar respuesta, hemos de acudir a la Palabra, debemos de ir al Padre. El primer libro de Samuel capitulo 30 relata la conmovedora historia de David y los 600 hombres que le acompañaban. Fueron hacia Siclag, donde habían establecido su base de operaciones, y la ciudad estaba arruinada, consumida por el fuego. Todas las mujeres y los niños habían sido llevados cautivos por los amalecitas. Y dice la Biblia que David y sus hombres lloraron. David se compungió profundamente. Y sus hombres lloraron todo el día y, probablemente, la mayor parte de la noche hasta que se quedaron si fuerzas para llorar. Me dirijo a todos los piadosos que me escuchan. Me trae sin cuidado lo famoso que tú puedas ser. Me trae sin cuidado quien puedas ser. Cuando estas cosas espantosas se ciernen sobre la tierra, sobreviene la primera ola de temor y de terror. Hace algunos días hojeé una revista de tirada nacional con la imagen de un hombre que representaba al mundo al borde del abismo, con un titular que decía “el mundo se hunde”. En todos los titulares se anuncia una gran depresión mundial. Al leer esto me entro un temblor y me dije: “Señor ¿tan repentina, tan súbitamente? ¿Cómo ha podido ser?” Aunque hubo muchos que profetizamos durante años sobre esto, cuando llega y uno lo ve con sus propios ojos resulta abrumador. Me atrevo a decir lo siguiente: Si alguien dice que esto no le asusta es que realmente no entiende lo que está pasando. Este es un primer destello de temor. Hay un tiempo para llorar. Dios lo comprende. Muchos de los que están escuchando se preguntaran ¿Dónde acaba esto? ¿Hacia donde vamos? ¿Qué va a suceder con la iglesia y su futuro? La Biblia dice que David lloró hasta que no le quedaron lágrimas. Pero hay un tiempo para llorar; hay un tiempo para temblar. Dios lo entiende, pero luego hay también un tiempo para luchar. David se levantó: “Se acabaron las preguntas” Dice la Biblia que David se fortaleció en el Señor, su Dios. Llega el momento en el que todo hombre y toda mujer tienen que oír personalmente la palabra de Dios. No se puede recibir de otras voces excelentes. No se puede recibir de alguien que uno piensa que es más santo que tú. Tú tienes que quedarte a solas con Dios. David se quedo solo y dice la biblia que se fortaleció. Tú escucharas muchas voces. pero tienes que recibir tu propia la palabra como hizo David. Yo tengo que obtener mi propia palabra. Tengo que encerrarme con Dios y con su libro y dejar que Dios me hable palabra de ánimo. Amigos, no importa quien profetizo, ni que profetizo. Eso es cosa del pasado. No importa. Oirás muchas voces proféticas diciendo que se aproximan días buenos. NO. Estamos en un tiempo del que Ezequiel, Jeremías, Oseas y todos los profetas anunciaron: “El día de la venganza y la paga de Dios sobre el malvado” no obstante el profeta Isaías dijo: “Pero vosotros estaréis seguros”. Esto tiene que ver con el pueblo de Dios, aunque él esté purificando a su iglesia. Tiene que ver con recibir la palabra de Dios. Si tú eres pastor, tu congregación lo mismo que la nuestra, se reúne en la iglesia en cada servicio. ¿Qué esta diciendo Dios? ¿Qué palabra? David contaba con 600 hombres que no podían obtener palabra, no sabían cómo hacerlo. Pero están aquellos que han caminado con Jesús y saben que hay respuesta. Estos tienen que ir al pueblo con una palabra de esperanza. Una palabra de ánimo. David tenía al sacerdote llamado Abiatar. Abiatar no le podía ayudar. Contaba con hombres sabios, algunos de los más sabios del mundo militaban en su pequeño ejército. No pudieron ayudarle. Llegan tiempos en l que nadie pude ayudarte, nadie puede dar una palabra. Pero David le pidió a Abiatar que le acercara el Efod. En aquellos días Dios hablaba a través del efod y obtuvo palabra del Señor. No de un pastor ni de nadie. Obtuvo una palabra de ánimo. Dios le respondió: “Sí, te voy a ayudar; habrá recuperación. Vas a reconocer la protección de mi mano”. Esta palabra es verdadera, yo estaba caminando con el Señor anoche y el Señor me dijo: “David, has predicado durante 55 años por todo el mundo acerca de la liberación que Dios envió al pueblo de Israel en Egipto y a través del mar rojo. Acerca del temible horno de fuego y la liberación de los hebreos, acerca de la liberación de Daniel del foso de los leones. Has enseñado sobre estas liberaciones por 55 años y ahora te enfrentas a una prueba de fe que nunca has conocido ¿te estabas burlando? Has venido proclamando esto por 55 años de ministerio y ¿no va a ser verdad para ti? Caí en la cuenta de que muchos de los burladores y escarnecedores que aparecen en los últimos días provendrán de la propia iglesia. Escarnecerán la palabra, abandonaran la palabra porque no se vuelven a Dios. Se hacen amargos contra Dios. Esto va a suceder. Y dónde están esos Davides que se van a levantar y van a tomar partido por la palabra de Dios. Yo he sido probado, he sido probado en mi familia. Cáncer y toda clase de ataques del infierno, pero Dios está actuando. Esto es obra de Dios. Yo creo que la Biblia afirma que Dios está en control de todo. Dios dice: “No me menosprecies ahora. Levántate. Te he dado esta palabra”. Dios se va a ocupar de su iglesia. Oigo a gente que dice: “todos estamos en el mismo barco”. NO, no lo estamos. Todos los cristianos estamos en el mismo barco, pero se trata de un arca; el arca de la seguridad, y Dios va a conducir a su pueblo a través de la tormenta. Podrá ser difícil, el barco podrá ser zarandeado. Habrá tormentas, relámpagos y truenos. Pero Dios cumple su palabra; él lo tiene todo bajo control. Y yo pido a vuestras congregaciones, a los ministros y a las esposas que se pongan d pie, que levanten las manos y den gracias por su fidelidad. Él va a ayudar a su iglesia. Va a haber un mover del espíritu. Va a despertar a las multitudes, va a despertar a muchos que han estado fríos e indiferentes. Va a derramar su Espíritu en medio de todo esto. Levanta las manos. Ponte de pie, levanta las manos y da gracias a Dios por sus promesas. Pide a Dios que fortalezca tu fe; que te de una palabra para que puedas ponerte en la brecha por tu familia, por tus amigos. Para que puedas levantarte como hizo David. El ejército de 600 hombres se levantó apoyado en la fe de uno. Que se uno seas tú.


EntreCristianos

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miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿El Principio del Fin?

No me considero un analísta político y mi mejor materia no es la escatología... pero es claramente visible la dirección que los hechos a nuestro alrededor están tomando. En el día de hoy el mundo cambió, cambió historicamente para enfrentar el destino que cada ser humano debe alzcanzar. A pesar del título fatalista de esta entrada no es mi intención examinar en detalle las profecías bíblicas y tratar de vaticinar los acontecimientos futuros... simplemente desde este lugar del ciberespacio pretendo que vos (tú/you/vosè) puedas tomar conciencia de los tiempos que vivimos y reflexionar acerca de la manera en que estamos "usando" nuestros días.
Hace algún tiempo el Señor me llamó la atención sobre un verso del salmo 90. Es curioso porque este salmo no es de David, sino una oración de Moisés y es un desafío diario para cada uno de nosotros. El verso en cuestión dice: "Enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría" (Sal. 90.12). ¿Sabés qué creo? Creo que no es casualidad que sea Moisés quien levanta esta oración, él sí sabía la necesidad de tomar decisiones sabias cada día, de enfrentar cada día un nuevo desafío y cómo afectan nuestras decisiones a quienes están a nuestro alrededor.
Tal y como Moisés hizo, nosotros estamos en una peregrinación hacia la tierra prometida. Si nunca pensaste en esto, la verdad es que desde la perspectiva de Dios nuestra vida en esta tierra es una peregrinación que nos lleva hacia la eternidad, de ahí la importancia de tomar decisiones sabias. La Biblia no nos dice en qué punto de su vida escribe esta oración, pero él sabía que ,en la medida que se acercaban a su destino, cada decisión tenía que ser evaluada el doble para asegurarse que sea la correcta. De la misma manera nosotros hoy, que estamos más cerca de nuestra tierra prometida, necesitamos ser concientes de cada paso que damos. Es necesario que puedas pensar dónde querés pasar la eternidad: con Dios o separado de Él... la Biblia llama a esto vida eterna o muerte eterna.
Con mi esposa recordamos que allá por los ochenta y pico... (cuando eramos unos pibes nada más) el tema de la venida del Señor y el arrebatamiento de la iglesia era moneda corriente y todos estabamos con el anhelo y las ansias que ese día llegue... a medida que transcurrió el tiempo surgieron otras doctrinas (ninguna mejor o peor que otra) que fueron "tapando" (si se puede decir así) ese deseo de ver el día del Señor. De a poco fuimos inundados con mensajes de prosperidad, sanidad interior, guerra espiritual, etc. doctrinas que no tienen nada de malo en sí , pero que tal vez deberíamos haber hecho como Jesús le dijo a los Fariseos "Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello" (Luc. 11.42). Hoy necesitamos volver a redescubrir la importancia de decir en nuestro corazón -y a viva voz- ¡Ven Señor Jesús! (Ap. 22.20). Sobre todo... "Cuando veis que ya brotan, sabéis por vosotros mismos que el verano está cerca." (Luc. 21:30). Las señales a nuestro alrededor nos gritan que el día del Señor se acerca más de lo que podamos especular. La elección de Barak Obama, primer presidente afroamericano en USA, la cricis financiera a nivel global, la preparación de los sacerdotes judíos para el tercer templo, etc. son todas señales que las cosas llegan a su fin. ¿Desde qué lugar pensás mirar los acontecimientos finales? Te invito a que puedas confiarle a Dios la seguridad de tu futuro, si podés creer y confesar el nombre de Jesús, tu destino puede cambiar, y con total tranquilidad vas a poder decir junto a nosotros ¡VEN SEÑOR JESUS!