miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿El Principio del Fin?

No me considero un analísta político y mi mejor materia no es la escatología... pero es claramente visible la dirección que los hechos a nuestro alrededor están tomando. En el día de hoy el mundo cambió, cambió historicamente para enfrentar el destino que cada ser humano debe alzcanzar. A pesar del título fatalista de esta entrada no es mi intención examinar en detalle las profecías bíblicas y tratar de vaticinar los acontecimientos futuros... simplemente desde este lugar del ciberespacio pretendo que vos (tú/you/vosè) puedas tomar conciencia de los tiempos que vivimos y reflexionar acerca de la manera en que estamos "usando" nuestros días.
Hace algún tiempo el Señor me llamó la atención sobre un verso del salmo 90. Es curioso porque este salmo no es de David, sino una oración de Moisés y es un desafío diario para cada uno de nosotros. El verso en cuestión dice: "Enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría" (Sal. 90.12). ¿Sabés qué creo? Creo que no es casualidad que sea Moisés quien levanta esta oración, él sí sabía la necesidad de tomar decisiones sabias cada día, de enfrentar cada día un nuevo desafío y cómo afectan nuestras decisiones a quienes están a nuestro alrededor.
Tal y como Moisés hizo, nosotros estamos en una peregrinación hacia la tierra prometida. Si nunca pensaste en esto, la verdad es que desde la perspectiva de Dios nuestra vida en esta tierra es una peregrinación que nos lleva hacia la eternidad, de ahí la importancia de tomar decisiones sabias. La Biblia no nos dice en qué punto de su vida escribe esta oración, pero él sabía que ,en la medida que se acercaban a su destino, cada decisión tenía que ser evaluada el doble para asegurarse que sea la correcta. De la misma manera nosotros hoy, que estamos más cerca de nuestra tierra prometida, necesitamos ser concientes de cada paso que damos. Es necesario que puedas pensar dónde querés pasar la eternidad: con Dios o separado de Él... la Biblia llama a esto vida eterna o muerte eterna.
Con mi esposa recordamos que allá por los ochenta y pico... (cuando eramos unos pibes nada más) el tema de la venida del Señor y el arrebatamiento de la iglesia era moneda corriente y todos estabamos con el anhelo y las ansias que ese día llegue... a medida que transcurrió el tiempo surgieron otras doctrinas (ninguna mejor o peor que otra) que fueron "tapando" (si se puede decir así) ese deseo de ver el día del Señor. De a poco fuimos inundados con mensajes de prosperidad, sanidad interior, guerra espiritual, etc. doctrinas que no tienen nada de malo en sí , pero que tal vez deberíamos haber hecho como Jesús le dijo a los Fariseos "Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello" (Luc. 11.42). Hoy necesitamos volver a redescubrir la importancia de decir en nuestro corazón -y a viva voz- ¡Ven Señor Jesús! (Ap. 22.20). Sobre todo... "Cuando veis que ya brotan, sabéis por vosotros mismos que el verano está cerca." (Luc. 21:30). Las señales a nuestro alrededor nos gritan que el día del Señor se acerca más de lo que podamos especular. La elección de Barak Obama, primer presidente afroamericano en USA, la cricis financiera a nivel global, la preparación de los sacerdotes judíos para el tercer templo, etc. son todas señales que las cosas llegan a su fin. ¿Desde qué lugar pensás mirar los acontecimientos finales? Te invito a que puedas confiarle a Dios la seguridad de tu futuro, si podés creer y confesar el nombre de Jesús, tu destino puede cambiar, y con total tranquilidad vas a poder decir junto a nosotros ¡VEN SEÑOR JESUS!

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